No mientras viva
Sí, se sentía fuera de lugar y no era difícil notarlo. Fragmentos del incidente pasado hace ya tantos años golpeaban a momentos su memoria, enviando escalofríos por su espalda que intentaba disimular.
Terry notaba el nerviosismo de su amo y se refregaba una y otra vez contra sus piernas, intentando animarlo. Fue por él que alcanzó a girarse más rápido de lo normal: su expresión alerta le hizo escuchar el ruido de los chicos corriendo. Por eso tampoco perdió el equilibrio cuando la chica chocó contra él. Sin embargo, nada le podría haber recordado más lo que había pasado con él.
Tal vez era un extraño para ese ambiente. Tal vez no tenía mucha idea de cómo se movían las cosas en el pueblo. Pero ya no era un niño pequeño. Había crecido y sabía cómo defenderse. Y no permitiría que le hiciesen daño a esa niña. No mientras viviese y pudiese hacer algo al respecto.
Terminó de dar la vuelta, dejando pasar a la niña, y enfrentó a los chicos que la perseguían.
“Hey, muchachos, ¿por qué la prisa?” preguntó, plantándose frente a ellos y tratando de impedirles el paso.
