Las Clases comienzan
Como todos los días, se dirigia al poblado a trabajar con sus estudiantes, las clases no solo se trataban de leer interminables libros de historia, sino que también de excavar en los grandes páramos olvidados del noroeste de Isilya. Mientras se dirigía caminando a paso lento al encuentro de sus alumnos, algo le decía que este día iba a resultar ser algo distinto. El aire estaba suave sin embargo a cada respiro podía sentir su peso, el aire le oprimia el pecho, las últimas semanas había sentido esa misma sensación, pero no le dió importancia, por otro lado no gustaba de los médicos o curanderos, de cierta forma los odiaba; la razón era que nunca gustó de entregar su vida en las manos de otra persona sin poder hacer nada. LLegando al pueblo vió a algunos niños corriendo por entre la gente, que trabajaba apasiblemente en sus labores, su corazón se serenó, y con calma siguió su camino hasta la escuela.
