Martes, 5 de Septiembre de 2006

[Turno 1] ¿Inocentes?

Pero no todo era como su corazón presentía. En realidad, su mente se encargaba de calmarlo, cada vez que algo extraño parecía llamarle la atención: no quería problemas, tenía suficiente con haber llegado a ser maestro… tenía suficiente con enseñarles y contagiar un poquito de pasión por la historia.

Frente a él, tres chicos de su clase venían cargando a un joven aparentemente mayor que ellos, y una chiquilla. Trató de deternerlos, pero fue inútil… estaban en una especie de trance, y no consiguió sacarlos de allí.

Pensó que tal vez los llevaban a la enfermería por algún tipo de accidente menor, pero al darse vuelta y verlos alejarse observó que no era tan simple: al que era llevado en hombros, le sangraba la cabeza de una forma desmedida.

Siguiendo los pasos de: Alcaán - Isilya @ 21:40:57

Martes, 5 de Septiembre de 2006

[Turno 1] Buscando respuestas.

Sarah tenía dos días libres en su semana: el lunes, día sagrado en Isílme y el jueves, pues no había clases que dar. Hoy era jueves, y había decidido levantarse temprano para disfrutar de los días de sol.

El templo a esas horas era, al contrario que en todo el pueblo, horrendamente bullicioso. Quienes trabajaban en las minas aprovechaban al máximo la luz del día, y los monjes optaban por orar antes de sus desayunos. De los ancianos no había rastro.

Desde que llegó a la ciudad traída por León, las cosas habían cambiado mucho ante sus ojos. La primera vez que tuvo la oportunidad de dar un paseo por el pueblo, pensó en él como un lugar tranquilo y algo monótono. Semanas después, los extraños cambios del lugar la sacaron de su error.

Bajando por la escalera de piedra que la llevaría hasta la salida, se encontró con uno de los monjes más cercanos a los ancianos, acompañado por una chica. A Sarah ésto le pareció extraño, pues nadie entraba al templo sin autorización ¿qué de especial tendría ella? ¿tendría algo que ver con lo que hace mucho sospechaba (pues sí, algo había de raro con su hallazgo, algo que nadie había querido explicarle)? Así que, decidió seguirlos.

“¿Cómo conseguiste traspasar nuestra seguridad?” - ¿Así que ella conocía algo que Sarah no?.

“Sarah, ¿qué haces?” Una voz conocida provenía de la base de la escalera. Era León, quien la miró con algo de extrañeza (y tal vez enojo) al verla pegada a la puerta.

Siguiendo los pasos de: Sarah Slayn - Isilya @ 21:27:48

Martes, 5 de Septiembre de 2006

[Turno 2] La capilla.

La mirada del monje era fría como un témpano, Asgeld jamás había sentido tal vacío en el alma de un hombre ¿no se suponía que los seres espirituales irradiaban luz?

“Sígueme” - fue lo único que escuchó decir, mientras subían las escaleras de piedra, hacia un pequeño cuarto decorado como capilla. No habían más de 6 bancas ahí dentro, un altar sin imagenes en la parte central frente a ellas y 5 figuras angélicas talladas en la pared (como si fuesen saliendo de ella, o algo similar).

El monje le indicó que tomara asiento en una de las bancas principales, mientras se sentaba a su lado. Asgeld no lo había notado, pero su acompañante había cerrado la puerta tras de sí.

“Ahora, me dirás lo que sabes… si los ancianos llegan a enterarse que has estado en las minas, no querrás saber qué van a hacerte”- La chica comenzó a comprender todo, no eran los ancianos quienes la habían citado… sino más bien este hombre que ahora la interrogaba.

“¿Cómo conseguiste traspasar nuestra seguridad?” - Ni bien Asgeld comenzó a hilar en su mente la respuesta a la primera pregunta, el monje comenzaba a hacerle otra ¿por qué estaba tan ansioso?.

Aparte del estado anímico del que la interrogaba, sus ojos fríos y aquella pequeña capilla en la que se encontraba encerrada, había algo más que le molestaba: Esos 5 ángeles parecían mirarle, como si buscaran leer sus más profundos pensamientos.

NdM: Niña, no decida tanto por nosotros… el hecho de que vea o no a alguien, o la hora a la que amanece, nos corresponde decidirlo a nosotros. Por esta vez las cosas ocurrirán como ud las decidió, a la próxima sólo déjelas sin definir… lo haremos en el transcurso de la partida ^^U

Siguiendo los pasos de: Asgeld Lunne - Isilya @ 21:08:27

Martes, 5 de Septiembre de 2006

¿Que demonios ha pasado?

Cclarisse se preguntaba sin cesar… el perrito del chico parecia tan contrariado como ella… asi que se le acerco y le hizo cariño en el lomo… mientras intentaba poner en claro lo que habia visto y sus pensamientos…

“ya no entiendo nada” musito…

¿Quienes eran esos “matones”? ¿por que tanta violencia?… le daba pena aquel chico, pero no se sentia con la suficiente fuerza para hacer nada… tal vez descansar un poco le haria bien…

“ven, perrito”

El perro la siguio, y, por un momento sin importarle si la seguian o no, camino intentando percibir alguna explicacion a todo…

porque snetia que todo estaba conectado…

Siguiendo los pasos de: Clarisse Mcnamara, Nathan Campbell - Arashi @ 14:15:22

Martes, 5 de Septiembre de 2006

¿Y dónde está mi perro?

Lo que menos le importaba cuando despertó era el lugar en que se encontraba. Al menos de momento. Se llevó la mano a la sien, palpando el pegajoso líquido en el que se estaba convirtiendo su sangre mientras se coagulaba.

Lo peor de todo era que no recordaba exactamente qué había pasado. Lo último que recordaba con nitidez era a la niña corriendo y él intentando detener a los chicos. Después, era todo borroso. Algo sobre palabras flotando en el aire, algo llamándolo… Creía haber golpeado a alguien y, apenas instantes después, un golpe en su cabeza.

Por la textura de la herida, parecía que lo habían golpeado por la espalda con un objeto contundente rugoso. Un objeto liso no habría desgarrado su piel así. Conectando las piezas, podía concluir que había intentado ayudar a la niña y que lo habían atacado a traición. Lo malo de todo el asunto era lo borroso de su memoria… Justo cuando pensaba que ese tipo de sucesos habían quedado finalmente en el pasado.

Y ya era hora de que empezase a preocuparse por dónde estaba, así que comenzó a palpar la superficie en la que estaba, a medida que se movía buscando algún muro con el cual guiarse.

-¿Dónde está Terry?- se preguntó de pronto, deteniéndose en seco y levantando sus dedos temblorosos por la ansiedad para producir un silbido. Él siempre había respondido al silbido, dondequiera que se hallase.

Siguiendo los pasos de: Matthew Blair - Scy @ 12:58:23

Martes, 5 de Septiembre de 2006

[Turno 3] Buscando pistas.

Camino al pueblo lo único que escuchó fueron comentarios de “lo bien que había estado la pelea” y de “qué estúpido fue aquél chico de enfrentársele a Marcus”. Nathan sabía que estas cosas no ocurrían a diario, que si bien ese matón del que hablaban había causado problemas, poco después de los cambios se había alejado del “oficio”, para pronto desaparecer de la voz pública hasta perderse en la historia.

Fue en dirección contraria a la gente, algo le decía que si buscaba una explicación a aquella extraña iluminación del cielo, tendría que indagar también en cualquier suceso fuera de lo normal que se encontrara: Lo de Marcus era uno de ellos.

En el lugar observó un poco de sangre en la arena, un perro dándole la espalda, con la mirada perdida en algún punto y una chica… algo contrariada. Él ya la había visto antes, sólo que no recordaba dónde; en la escuela de magia seguramente, no había otro lugar en el que Nathan pasara su tiempo.

¿Podría ayudar en algo para su investigación?

Siguiendo los pasos de: Clarisse Mcnamara, Nathan Campbell - Isilya @ 12:54:10

Martes, 5 de Septiembre de 2006

[Turno 3] El circo del pueblo.

“De verdad paren…”. Clarisse dijo esto último, casi con un nudo en la garganta… nadie la escuchaba. La gente a su alrededor parecía vivificar el fuego con el que la pelea se estaba alimentando.

Ella no podía hacer nada, así que se adelantó un poco al grupo que se había formado alrededor de los muchachos, y observó. Frente al chico del perro, estaba Marcus (así supo que se llamaba el matón, gracias a los gritos del “público”), y a sus espaldas uno de los amigos del maldito.

“Espera. Aquí habían 4 personas…” - algo andaba mal, pero no tuvo tiempo de averiguarlo. “El chico del perro”, la única forma en que tenía su mente de referirse a este extraño sujeto, había adelantado sus pasos con tal velocidad que alcanzó a golpear a su adversario en la boca del estómago.

Las cosas debieron ir como se esperaba, pero Marcus era demasiado resistente. “Muy bien, creo que ahora es nuestro turno”- le oyó decir, mientras el ayudante se acercaba sigilosamente al anonadado extraño y con todas sus fuerzas (y un trozo de madera) le golpeaba en la cabeza. Clarisse pudo ver la sangre, el desmayo y cómo Marcus se jactaba de su hombría.

“¿Nos lo llevamos, jefe?” - dijo el tipo, tirando la madera a un lado - “Está bien, ya veremos de qué puede servirnos”. Dicho esto, comenzaron a caminar tranquilamente, ignorando los rabiosos ladridos del perro. Pasos más allá, el otro ayudante se les unió, cargando en sus hombros a la pequeña.

Clarise se mantuvo quieta, no tenía las fuerzas para enfrentárseles a aquellos tipos… pero tampoco podía dejar las cosas así. ¡Y esa maldita presencia! ¿Quién la observaba por tanto?

Siguiendo los pasos de: Clarisse Mcnamara - Isilya @ 12:01:06

Martes, 5 de Septiembre de 2006

[Turno 3] Los cobardes.

“Dime una cosa… ¿Cómo piensas lanzarme un hechizo… si no tienes aire en los pulmones para recitarlo?” - A este punto, Matt ya había acertado un golpe en Marcus, quien retrocedió unos pasos mirándolo fijamente, como si nada hubiese ocurrido.

“Gracias por vuestra presencia, aunque creo que hubiese sido más trabajo aquella chiquilla”, dijo, mientras se secada un hilillo de sangre que corría por sus labios. El golpe había sido lo suficientemente certero, pero este matón parecía resistir mucho más que eso.

“Muy bien, creo que ahora es nuestro turno” - dicho esto, Matt comenzó a ser presa de un intenso dolor en la cabeza, que luego fue acompañado por algo de presión en sus oídos. A lo lejos, todo se difuminaba. No pasó mucho hasta que perdiera la conciencia. Alguien lo había atacado por la espalda.


Cuando despertó, se encontraba en una habitación sin vista al exterior, tirado en ¿el piso? ¿una cama de piedra?… no supo definirlo, todo estaba horrendamente oscuro. Sentía que su cabeza latía por sí misma, y que algún tipo de líquido bajaba por entre sus cabellos.

Siguiendo los pasos de: Matthew Blair - Isilya @ 11:38:23

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