[Turno 1] Buscando respuestas.
Sarah tenía dos días libres en su semana: el lunes, día sagrado en Isílme y el jueves, pues no había clases que dar. Hoy era jueves, y había decidido levantarse temprano para disfrutar de los días de sol.
El templo a esas horas era, al contrario que en todo el pueblo, horrendamente bullicioso. Quienes trabajaban en las minas aprovechaban al máximo la luz del día, y los monjes optaban por orar antes de sus desayunos. De los ancianos no había rastro.
Desde que llegó a la ciudad traída por León, las cosas habían cambiado mucho ante sus ojos. La primera vez que tuvo la oportunidad de dar un paseo por el pueblo, pensó en él como un lugar tranquilo y algo monótono. Semanas después, los extraños cambios del lugar la sacaron de su error.
Bajando por la escalera de piedra que la llevaría hasta la salida, se encontró con uno de los monjes más cercanos a los ancianos, acompañado por una chica. A Sarah ésto le pareció extraño, pues nadie entraba al templo sin autorización ¿qué de especial tendría ella? ¿tendría algo que ver con lo que hace mucho sospechaba (pues sí, algo había de raro con su hallazgo, algo que nadie había querido explicarle)? Así que, decidió seguirlos.
“¿Cómo conseguiste traspasar nuestra seguridad?” - ¿Así que ella conocía algo que Sarah no?.
“Sarah, ¿qué haces?” Una voz conocida provenía de la base de la escalera. Era León, quien la miró con algo de extrañeza (y tal vez enojo) al verla pegada a la puerta.
