[Turno 3] Los cobardes.
“Dime una cosa… ¿Cómo piensas lanzarme un hechizo… si no tienes aire en los pulmones para recitarlo?” - A este punto, Matt ya había acertado un golpe en Marcus, quien retrocedió unos pasos mirándolo fijamente, como si nada hubiese ocurrido.
“Gracias por vuestra presencia, aunque creo que hubiese sido más trabajo aquella chiquilla”, dijo, mientras se secada un hilillo de sangre que corría por sus labios. El golpe había sido lo suficientemente certero, pero este matón parecía resistir mucho más que eso.
“Muy bien, creo que ahora es nuestro turno” - dicho esto, Matt comenzó a ser presa de un intenso dolor en la cabeza, que luego fue acompañado por algo de presión en sus oídos. A lo lejos, todo se difuminaba. No pasó mucho hasta que perdiera la conciencia. Alguien lo había atacado por la espalda.
Cuando despertó, se encontraba en una habitación sin vista al exterior, tirado en ¿el piso? ¿una cama de piedra?… no supo definirlo, todo estaba horrendamente oscuro. Sentía que su cabeza latía por sí misma, y que algún tipo de líquido bajaba por entre sus cabellos.
