Consideraciones…
En verdad estaba asustada, porque… a todas luces el monje ocultaba algo… a ratos daba miedo, a ratos daba la impresión de que ella llevaba la delantera, sea como fuere… no tenía más que ir donde su madre por ahora. Y el comentario de las esculturas, era como que él se creía el monstruo, a punto de atacar. O, acaso era, era… ¿podría ser que él supiera el motivo de las desapariciones? ¿Que tuviera conocimiento de los “algo” que hacía que la gente se hiciera humo?.
-Ay, me duele la cabeza-dijo Asgeld en voz alta, mientras caminaba entre las personas, su cabeza era un torbellino de ideas, pensaba y contrapensaba. Así que al final, no supo cual de los dos pensamientos era el correcto.
-Tengo mapas del recinto, le dije. -Murmuraba mientras caminaba-: Mala elección. Tal vez… sip… tengo buena memoria… tengo los mapas… pero no en papel… Sí, buena salida… y los mapas… uhm…los ma-pa-ss…
No se dio ni cuenta cuando ya estaba a la entrada de la biblioteca. Su madre de seguro le preguntaría que había pasado, pero, ella sabía muy bien que no debía decirle nada. ¿Qué debía inventar? Tal vez, la castigaron y la mandaron a hacer trabajo comunitario, o… alguna cosa similar. Por último, prohibirle la entrada a algún sitio, pero eso implicaría que su madre no la dejara estar en ciertas partes de la biblioteca, temiendo que ese fuera el castigo… porque si así fuere Asgeld jamás le diría… quitarle los libros, hubiera sido para ella lo peor del mundo.
-Ay, que difícil es mantener un secreto-Dijo posando su pie en un escalón. Al fin había llegado donde su madre. Entró, y, antes que le dijeran nada, Asgeld preguntó:
-¡Madre! Conoces las figuras de la capilla, ¿cierto? ¿Tienes algún libro que hable de ellas? -…
