Martes, 17 de Octubre de 2006

[Turno 4] Libros, estatuas, más libros @.@

-Creo que te he dicho que debes saludar primero, hija- Le dijo su madre al verla, entre tratando de calmarla en su prisa, y prepararse para preguntarle por su cita en el templo.

-Bueno, no importa mucho eso ahora, ¿cierto? ¿Buscas algún libro que hable sobre las estatuas de la capilla?- A Asgeld le pareció que esa última pregunta tenía algo más detrás, sabía que su madre le preguntaría tarde o temprano sobre lo que ocurrió en el templo…. pero antes de que pudiera terminar de pensar en algún tipo de distracción, su madre ya se le había adelantado. -Pues bien, señorita, primero tendrás que venir a mi lado y contarme lo que sucedió, y con eso quiero decir TODO-

Parece que no tendría manera de salvarse esta vez, realmente necesitaba esos libros…

Siguiendo los pasos de: Asgeld Lunne - Isilya @ 23:16:12

Jueves, 21 de Septiembre de 2006

Consideraciones…

En verdad estaba asustada, porque… a todas luces el monje ocultaba algo… a ratos daba miedo, a ratos daba la impresión de que ella llevaba la delantera, sea como fuere… no tenía más que ir donde su madre por ahora. Y el comentario de las esculturas, era como que él se creía el monstruo, a punto de atacar. O, acaso era, era… ¿podría ser que él supiera el motivo de las desapariciones? ¿Que tuviera conocimiento de los “algo” que hacía que la gente se hiciera humo?.

-Ay, me duele la cabeza-dijo Asgeld en voz alta, mientras caminaba entre las personas, su cabeza era un torbellino de ideas, pensaba y contrapensaba. Así que al final, no supo cual de los dos pensamientos era el correcto.

-Tengo mapas del recinto, le dije. -Murmuraba mientras caminaba-: Mala elección. Tal vez… sip… tengo buena memoria… tengo los mapas… pero no en papel… Sí, buena salida… y los mapas… uhm…los ma-pa-ss…

No se dio ni cuenta cuando ya estaba a la entrada de la biblioteca. Su madre de seguro le preguntaría que había pasado, pero, ella sabía muy bien que no debía decirle nada. ¿Qué debía inventar? Tal vez, la castigaron y la mandaron a hacer trabajo comunitario, o… alguna cosa similar. Por último, prohibirle la entrada a algún sitio, pero eso implicaría que su madre no la dejara estar en ciertas partes de la biblioteca, temiendo que ese fuera el castigo… porque si así fuere Asgeld jamás le diría… quitarle los libros, hubiera sido para ella lo peor del mundo.

-Ay, que difícil es mantener un secreto-Dijo posando su pie en un escalón. Al fin había llegado donde su madre. Entró, y, antes que le dijeran nada, Asgeld preguntó:

-¡Madre! Conoces las figuras de la capilla, ¿cierto? ¿Tienes algún libro que hable de ellas? -…

Siguiendo los pasos de: Asgeld Lunne - Elo @ 18:42:39

Miércoles, 20 de Septiembre de 2006

[Turno 3] Las bestias.

“…así que, si está dispuesto a ayudarme, yo le ayudaré también…” – El rostro del monje no había cambiado de expresión… todo en el parecía ser tan frío como sus ojos. Asgeld se preguntó si sus manos darían esa sensación también, pero prefirió quedarse quieta, hasta ver qué respondía Philippe.

“Me gustaría ver los planos que posees, las leyes dicen que no son de dominio público y tú pareces conocerlos demasiado bien” – dijo midiendo cada una de sus palabras, con voz baja y pausada. “Tu padre… también me interesa su historia. La próxima vez que nos encontremos, me gustaría saber más acerca de él” ¿la próxima vez que…?.

El monje se puso de pie y caminó en dirección a la puerta… la reunión había finalizado, y era hora de salir de allí. Antes de abrirla, esperó a que Asgeld se acercara “es curiosa esta habitación, ¿no crees? Para muchos las imágenes son alusiones de la realidad: estas bestias saliendo de allí, esperando el momento para atacar… es irónico” – esbozó una sonrisa que prontamente ocultó, y dejó el paso libre “ya conoces la salida…”

Tenía la mente llena de preguntas, así que se fue a la biblioteca: su madre de seguro estaba algo preocupada (y probablemente uno que otro libro le serviría para encontrarle sentido a las palabras de Philippe).

Siguiendo los pasos de: Asgeld Lunne - Isilya @ 22:42:06

Miércoles, 13 de Septiembre de 2006

Confesiones?

En general Asgeld era muy precavida… por eso se tomó su tiempo para ver qué responía Pero, pronto se dijo a sí misma, que, si alguien quería resguardarla de algun castigo, no le haría daño, no por ahora, ya sea porque era sincera su ayuda o porque quería sacar provecho del momento… de cualquier forma, un aliado así, le serviría de ayuda, mal que mal, estaba sola en ésto, y no podría llegar muy lejos sin ayuda. Así que decidíó contarle “casi” toda la verdad, e inventar otro poco, por si acaso.

“¿Cómo conseguiste traspasar nuestra seguridad?” , le había preguntado..

A ver, dejeme hablar y podré contarle algunas cosas…

tengo mapas del recinto, como los conseguí, pues, debe saberlo, y sino, quedará igual, porque no le compete, pero la cosa es que conozco bastante bien todas estas instalaciones… aunque, de todas formas me sorpende haber podido burlar a los guardias, fue, como… si algo me protegiera. ¿sabe que mi padre murró hace años en las minas? tal vez él me haya ayudado, no lo sé, en cuestiones de espíritus no me meto.

de lo que ví, uhm, pues, nada nuevo, túneles y más tuneles. Pero hubo algo que me llamó la atención, y es que hay algunos que no están en los mapas, tal vez porque son recientes, o proque son exclusivos de los ancianos, porque son secretos, o porque a alguien se le olvidó dibujarlos. La cosa es que son diferentes a los demás.

Dónde están? pues, me perdí, así que no puedo decirle con exactitud, y a no ser que bajáramos de nuevo los dos, no podría decirle más.

Veo que está muy interesado, y la verdad necesito a alguien que me ayude, así que, si está dispuesto a ayudarme, yo le ayudaré también…

Después de decirle todo eso, sintió que el aire se espesaba y se sintió ahogada… el monje…

Siguiendo los pasos de: Asgeld Lunne - Elo @ 15:50:46

Martes, 5 de Septiembre de 2006

[Turno 2] La capilla.

La mirada del monje era fría como un témpano, Asgeld jamás había sentido tal vacío en el alma de un hombre ¿no se suponía que los seres espirituales irradiaban luz?

“Sígueme” - fue lo único que escuchó decir, mientras subían las escaleras de piedra, hacia un pequeño cuarto decorado como capilla. No habían más de 6 bancas ahí dentro, un altar sin imagenes en la parte central frente a ellas y 5 figuras angélicas talladas en la pared (como si fuesen saliendo de ella, o algo similar).

El monje le indicó que tomara asiento en una de las bancas principales, mientras se sentaba a su lado. Asgeld no lo había notado, pero su acompañante había cerrado la puerta tras de sí.

“Ahora, me dirás lo que sabes… si los ancianos llegan a enterarse que has estado en las minas, no querrás saber qué van a hacerte”- La chica comenzó a comprender todo, no eran los ancianos quienes la habían citado… sino más bien este hombre que ahora la interrogaba.

“¿Cómo conseguiste traspasar nuestra seguridad?” - Ni bien Asgeld comenzó a hilar en su mente la respuesta a la primera pregunta, el monje comenzaba a hacerle otra ¿por qué estaba tan ansioso?.

Aparte del estado anímico del que la interrogaba, sus ojos fríos y aquella pequeña capilla en la que se encontraba encerrada, había algo más que le molestaba: Esos 5 ángeles parecían mirarle, como si buscaran leer sus más profundos pensamientos.

NdM: Niña, no decida tanto por nosotros… el hecho de que vea o no a alguien, o la hora a la que amanece, nos corresponde decidirlo a nosotros. Por esta vez las cosas ocurrirán como ud las decidió, a la próxima sólo déjelas sin definir… lo haremos en el transcurso de la partida ^^U

Siguiendo los pasos de: Asgeld Lunne - Isilya @ 21:08:27

Jueves, 31 de Agosto de 2006

Inevitable

Asgeld se sentó en una silla de mimbre y se tomó un tiempo para contarle lo que creía a su madre.

-El otro día me metí en la mina- Le dijo, sin hacer ningún gesto. Sus ojos estaban fijos en el hogar que lanzaba chispas cada vez que de la olla burbujeante caían gotas.

-Pero, y no se dieron cuenta entonces? Es muy raro que no te hayan agarrado en el acto.

-Supongo que prefirieron esperar, para causarme más miedo, o, tal vez querían que viera algo- la madre la miró enojada, porque tomaba la situación muy a la ligera, entonces Asgeld le dijo para corregir la frase anterior:-Sé que es una falta muy grave, pero no entiendo por qué no enviaron a alguien menos importante a darme el mensaje

-Menos importante?

-El color de su ropa, no era un monje cualquiera, aún cuando realmente sea un mensajero, no es común para él ese trabajo.

-Ya te diste cuenta…- le dijo su madre pronunciando la frase como si fuera lo peor del mundo. Asgeld se quedó con un pregunta en la boca, pero no dijo nada, porque en ese momento Latiffa (e-e-e! la mamá tiene nombre árabe, pa ambientarla + al desierto XD) dio media vuelta a correr la olla que hacía muy ruido y estaba llenando de humo la cocina. Después de eso no le habló nada más a Asgeld, así que decidió ir a acostarse. Cuando su madre se ponía así no había forma de hacerla hablar, sin que se enojara mucho. Y no tenía ganas de armar una discusión.

Sin embargo acostarse fue inútil, estaba demasiado excitada con la noticia, y tenía miedo de quedarse dormida y no llegar a tiempo. Llegar tarde siempre fue tomado de muy mal gusto en Isilme, pero no estar a la hora frente a los ancianos, era como fallarle a los dioses, y ella no quería hacer enojar a ninguno de los dos. El cielo rojizo se dibujaba al otro lado de la ventana, cuando la chica se levantó. Ni siquiera tomó desayuno, pues su estómago se le retorcía de sólo pensar en llegar al templo. Así que cuando ya eran las 7, salió de casa con paso rápido para no llegar atrasada. (a 1era hora significaba 1 hora después de la salida del sol… y eso era como a las 6 y media, por eso se puede deducir la hora, aunque en Isilme la hora se contaba desde que amanecía).

Las calles estaban desiertas, la gente recién empezaba a despertar en las casas y ella no se topó con nadie en el trayecto.

Cuando ya subía las escaleras, de la puerta principal salió un hombre alto, estaba casi segura de que era el mismo de la noche anterior. Al llegar arriba no tuvo dudas. Hizo una reverencia para saludar, pero el monje la detuvo, la miró a los ojos y le dijo:-Sígueme.

Siguiendo los pasos de: Asgeld Lunne - Elo @ 22:57:08

Martes, 29 de Agosto de 2006

[Turno 1] Asgeld Lunne - Ciudad

Cuando su madre observaba a Asgeld crecer, siempre pensaba en dos cosas: en el destino que aquélla alegre niña llevaría, y el peso que significaría para ella haber perdido a su padre.

Extrañamente, para la inteligente muchacha, las cosas habían ido de una manera bastante particular: Desde muy pequeña había decidido tomar el destino en sus manos, y… la ausencia de su padre no le dolía tanto (al menos no, conscientemente).

Así es que, los días siguientes a su hallazgo en la mina, los caminos próximos a recorrer le parecían innumerables ¿que debía hacer? Contárselo a alguien no funcionaría, pues hace mucho que sus amigos habían decidido no seguirle el juego, su madre estaba demasiado cerrada a lo que leía en los libros, y nadie más le daba confianza como para hablar sobre sus sueños y creencias.

Había que aceptarlo, Asgeld estaba sola en esto… y tenía que buscar la forma de sacarlo adelante; así que decidió irse a las granjas, a pensar.

Se hundió entre los campos de trigo sin cortar, y se quedó allí toda la tarde, pensando… reconstruyendo el mundo a su entero parecer, quedándose dormida a ratos, desdibujando las nubes en otros…

En la noche, al volver a su casa, observó un hombre vestido de extraña forma se encontraba en la sala charlando con su madre; la expresión de esta última no era demasiado amable, por lo que Asgeld supuso lo peor.

Abrió la puerta con decisión - sabía muy bien que huir de las realidades no era la respuesta. El hombre se puso de pie, en dirección a ella: sus pasos se sentían firmes, altaneros quizás… sus ropas eran las de un monje, sólo que el color que las representaba (el azul) tenía directamente relación con la autoridad de Isílme.

Soy un mensajero de los ancianos, mi nombre es Philippe Angus. Le traje esta nota personalmente, pues es muy importante que llegara a su destino“. - Su tono de voz era grave, ligeramente pausado. Ahora que estaba frente a ella notaba cuan alto era… ¿un guardaespaldas tal vez? La imaginación de la chica volvía a marchar nuevamente.

… Ahora, con su permiso señora“. - Ante el movimiento afirmativo de su madre, el mensajero se retiró casi sin hacer ruido. “Demasiados modales para un mensajero“… seguía pensando Asgeld, no pudiendo evitar la sensación que le dio ese hombre.

La nota dice que debes presentarte en el templo a primera hora ¿en qué problemas te has metido ahora, hija?” - El tono de su madre tenía algo de tristeza, seguramente Philippe había narrado cosas que no le agradó escuchar.

Siguiendo los pasos de: Asgeld Lunne - Isilya @ 07:13:38

Jueves, 24 de Agosto de 2006

El entrenamiento está por concluir

Hace varios años que Asgeld se está preparando para salir de la ciudad. Sabe que allí no hay nada para ella, se siente incómoda con los últimos acontecimientos que le recuerdan la muerte de su padre (aún cuando nunca encontraron el cuerpo, se cree que murió en un derrumbe). Tiene algunos amigos pero no conoce a ninguno que quisiera acompañarla en su aventura. Una, porque es muy peligroso- los de Isilme (isilmitas/isilmenses/isilmanos/isilminos) no están acostumbrados a internarse en el desierto- y otra, porque no creen en la existencia de un tesoro o algún pueblo perdido.

Hace ya varias semanas que está dedicada a copiar los mapas de la biblioteca y a recolectar hierbas del bosque. También se ha aperado de algunas herramientas indispensables y algunas armas, pero no cree que vaya a ocupar todo eso, además que sería muy incómodo salir con una mochioila tan cargada.

Días atrás, se metió a escondidas a la mina, el motivo, ni ella misma lo supo. Sólo curiosidad tal vez. encontró allí varios túneles que a todas luces no han sido hechos por los parroquianos. Las razones para creerlo fue que la arquitectura era muy diferente, estaban en sitios muy alejados y sólo se podía acceder a ellos si se pasaba por unas grietas en el techo, y finalmente, no estaban en los planos del lugar.

Desde entonces, que ha andado más eufórica de lo normal, pues eso le confirma que desde otro sitio alguien ha excavado hasta allí (no ha pensado en la posibilidad de que sean grutas naturales, o restos de civilizaciones anteriores).

Como vive en la zóna límite entre el pueblo y el campo, se escapa a las granjas a hacer ejercicio durante las mañanas, para que nadie la vez.

Siguiendo los pasos de: Asgeld Lunne - Elo @ 21:57:51

Miércoles, 23 de Agosto de 2006

Ficha de Elo.

Nombre del personaje: Asgeld Lunne

Edad: 18

Descripción física: Es una chica de cabello negro ondulado, le llega hasta el busto. Mide 1.65 m y pesa 55 kg. Es de tez clara, un poco pãlida, sus ojos son violeta. Viste casi siempre ropa color tierra, por lo general pantalones y una polera… aunque es normal usar falda a ella no le interesa parecer un poco niño. usa un bolso de cuero en el que carga con los elementos básicos de superviviencia.

Descripción sicológica: Es una jovencita extrovertida, tiene una personalidad bastante fuerte. le gusta dirigir a los demás, inventar cosas. Aún así, anda por lo general sola, husmeando por los rincones. Si vestimenta se debe a que le encanta perderse en el desierto, ya sea para meditar, o para buiscar sitios especiales. Sabe que en alguna parte del desierto hay un tesoro esperándola, por lo que su vida gira entorno a su preparación, para cuando tenga que salir realmente. Por ahora se contenta con paseos pequeños, poruqe no ha terminado su entrenamiento.

Estudios: Ha estudiado magia y cacería, pues para su viaje necesitará encontrar alimento, saber esconderse y defenderse. Sabe en especial de herbología, que es lo que más le interesa. Conoce mucho de hierbas medicinales y mágicas y gracias a sus estudios puede manipúlar los elementos ( distintas kinesis) pero de forma precaria (es autodidacta).

Ocupación actual: Está de vaga, aún cuando tiene clases asiste a la mitad de ellas. su prioridad es el entrenamiento ye ncontrar a alguien que la quiera acompañar.

Historia: nació en Isilme, es hija única. Su padre León, falleció cuando ella tenía 12, debido al derrumbe de un tunel de las minas. Desde entonces se ha obsesionado con esos lugares. Su madre trabaja en la biblioteca, así que tiene acceso a todos los libros por más clasificados que sean.

Siguiendo los pasos de: Asgeld Lunne - Isilya @ 23:16:43

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