En general Asgeld era muy precavida… por eso se tomó su tiempo para ver qué responía Pero, pronto se dijo a sí misma, que, si alguien quería resguardarla de algun castigo, no le haría daño, no por ahora, ya sea porque era sincera su ayuda o porque quería sacar provecho del momento… de cualquier forma, un aliado así, le serviría de ayuda, mal que mal, estaba sola en ésto, y no podría llegar muy lejos sin ayuda. Así que decidíó contarle “casi” toda la verdad, e inventar otro poco, por si acaso.
“¿Cómo conseguiste traspasar nuestra seguridad?” , le había preguntado..
A ver, dejeme hablar y podré contarle algunas cosas…
tengo mapas del recinto, como los conseguí, pues, debe saberlo, y sino, quedará igual, porque no le compete, pero la cosa es que conozco bastante bien todas estas instalaciones… aunque, de todas formas me sorpende haber podido burlar a los guardias, fue, como… si algo me protegiera. ¿sabe que mi padre murró hace años en las minas? tal vez él me haya ayudado, no lo sé, en cuestiones de espíritus no me meto.
de lo que ví, uhm, pues, nada nuevo, túneles y más tuneles. Pero hubo algo que me llamó la atención, y es que hay algunos que no están en los mapas, tal vez porque son recientes, o proque son exclusivos de los ancianos, porque son secretos, o porque a alguien se le olvidó dibujarlos. La cosa es que son diferentes a los demás.
Dónde están? pues, me perdí, así que no puedo decirle con exactitud, y a no ser que bajáramos de nuevo los dos, no podría decirle más.
Veo que está muy interesado, y la verdad necesito a alguien que me ayude, así que, si está dispuesto a ayudarme, yo le ayudaré también…
Después de decirle todo eso, sintió que el aire se espesaba y se sintió ahogada… el monje…